Después de 20 años, la integración en el Mercosur es »decepcionante», dice instituto parisino

Después de 20 años, la integración en el Mercosur es »decepcionante», dice instituto parisino

por 19/12/2011

Artículo en el sitio BBC Brasil destaca la ineficiencia del Mercosur como bloque económico y apunta dos errores estructurales básicos para la debilidad del mercado común

El balance de las actividades del Mercosur, que cumplió 20 años de integración económica en 2011, es considerado «decepcionante», según un informe del renombrado Instituto de Estudios Políticos de París sobre América Latina, divulgado el viernes pasado.

«La historia del Mercosur es puntuada por fases de progreso interrumpidas por cambios políticos o crisis económicas, y seguidas de reanudaciones que suscitan un aumento de las expectativas, rápidamente desapuntadas», dice el científico político Olivier Dabène, presidente del Observatorio Político de América Latina y del Caribe del instituto parisino.

Según el especialista, el Mercado Común del Sur (Mercosur), integrado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, aún enfrenta, luego de 20 años de existencia, «dos debilidades estructurales».

La primera de ellas es la asimetría entre los Estados miembros, dice Dabène, autor del capítulo sobre el Mercosur del informe. «El Mercosur es un proceso de integración debilitado por profundas asimetrías de desarrollo. El proyecto neoliberal (en los años 90) lleva a creer que la integración regional permitirá una convergencia natural de las economías», afirma. «Pero, durante la década del ‘90, las asimetrías se profundizaron más en vez de desaparecer, suscitando una cierta frustración de Paraguay y Uruguay».

Otra deficiencia del Mercosur apuntada por el especialista es la falta de instituciones capaces de tomar en cuenta los intereses generales del bloque. Entre los ejemplos citados, está el Parlamento del Mercosur (Parlasur), que posee «atribuciones modestas» en relación a la toma de decisiones.

Reticencias

El protocolo constitutivo que creó el Parlasur presenta «marcas de reticencia a cualquier evolución supranacional de integración», dice el informe del instituto, conocido como Universidad ‘Sciences-Po’. «En la mayoría de los casos, el Mercosur no fue más allá de la coordinación de transferencias de políticas públicas, generalmente de Argentina y de Brasil para Paraguay y Uruguay”.

La llegada de la izquierda, en la década de 2000, a los gobiernos de los cuatro países del Mercosur, no contribuyó para profundizar la integración del bloque, dice el especialista. «Iniciada por Fernando Henrique Cardoso en 2000, la virada sudamericana de la diplomacia brasileña fue acentuada por el ex-presidente Lula», dice el documento, citando el ejemplo de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), formada en 2008 y la Comunidad de los Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), creada en 2010. Entre tanto, prosigue, «la izquierda se mostró tímida en términos de profundización del Mercosur, sea en el momento de las reformas institucionales de 2002-2005 o de la ampliación de la agenda con temas no comerciales (como educación, medioambiente y tecnología)».

Segundo plano

Brasil, de acuerdo con el científico político, «da menos importancia al Mercosul, a partir del momento en que el país se ve consagrado como potencia emergente por la comunidad internacional».

El documento resalta aún que la crisis económica mundial de 2009 causó una crispación en las relaciones entre Brasil y Argentina, provocando innumerables conflictos comerciales «que reflejan la incapacidad crónica de los dos países en tener en cuenta el interés regional».

Esa es la situación que todavía enfrenta hoy el bloque, dice Dabène, aunque la elección de la presidente Dilma Roussef represente «una garantía de relativa continuidad del compromiso de Brasil en relación al Mercosur, a pesar del deseo cada vez más fuerte de un regionalismo sudamericano».

El informe recuerda que el gobierno brasileño anunció en junio pasado que el Mercosur desea la adición de Bolivia y de Ecuador al bloque. «En este período de crispación con Argentina, la ampliación permitiría al Mercosur seguir adelante. Pero con el riesgo de decepcionar  una vez más», afirma Dabène.

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